Despedidas de año. Cese de actividades. Fiestas, reuniones, regalos. El fin del 2019 empieza a sentirse poco a poco y esto, quiérase o no, nos afecta de algún modo. Sea con melancolía o con satisfacción, vamos a mirar en retrospectiva y encontrar momentos que nos marcaron en esta nueva página de nuestras vidas.

Una página que comienza a darse vuelta para dar lugar a una nueva, a una totalmente en blanco, en la que podremos trazar nuestro camino desde cero.

Y esto es muy estimulante.

Tener la posibilidad, aunque sea arbitraria, de poder replantearnos muchas cosas para el futuro es siempre algo que nos entusiasma de gran manera. Sin dudas uno puede plantearse objetivos en cualquier momento, pero la llegada de un año nuevo nos interpela a todos por igual.

Todos, indefectiblemente, vamos a detenernos a reflexionar sobre lo que queremos para nuestra vida y, con mayor seguridad, sobre lo que el 2020 nos entregará. Es tiempo de balances y propósitos. De análisis y objetivos. Ilusiones renovadas y grandes expectativas.

¿Qué esperamos de este año nuevo?

Quizás sea el año de tu gran salto profesional. O tal vez pueda ser tiempo de que comiences a valorar mucho más el cariño de tu familia, tus amigos y tu pareja. También es probable que tengas en mente grandes proyectos que te apasionan.

¿Cuál será tu meta?

Pues eso es muy personal. Y así queremos que lo sea. Que lo que elijas sea realmente un deseo propio, algo que te haga único y humano. Con aciertos y errores. Con defectos y virtudes. Con fracasos y éxitos.

Sin embargo…

Hay algo que queremos recordarte. Hay algo que para estas fiestas te deseamos genuinamente. Y esto es que, al momento de plantear tus metas para el 2020, tengas en consideración tu salud. Que no la olvides. Que le des la relevancia que se merece.

La salud, tu salud, debe ser, en esa lista larga de grandes objetivos, la que ocupe el primer lugar. Dejalo por escrito, recordalo cada día, visualizalo, contáselo al mundo. No importa cómo lo hagas manifiesto, pero este año dale prioridad a tu salud.

Todos sabemos que nuestro bienestar físico y mental es lo más importante. Pero el vértigo de la cotidianidad nos empuja a llevarla a un segundo plano. “Hoy no voy a poder ir al gimnasio, tengo muchas cosas para hacer del trabajo”. “No tengo tiempo para cocinarme algo hoy; tendré que comer al paso”.

Decile chau a estas excusas. Que este 2020 sea el año en que definitivamente empieces a pensar en tu salud y la ubiques por encima de cualquier cosa.

Tu salud es tu prioridad. 

Repetilo: tu salud es tu prioridad. No olvides esto por nada en el mundo ni bajo ningún pretexto.

Y cómo hago que sea una prioridad? ¿Cómo lo pongo en práctica en mi día a día?

Te daremos cinco consejos prácticos para empezar a darle importancia a tu salud. Cinco maneras de empezar a dejar los hábitos que no el hacen bien a nuestra salud y, poco a poco, reemplazarlos por otros mucho más saludables. 

  • Comé naturaleza: Existe un denominador común en todas las dietas desequilibradas y poco saludables: hay un exceso de alimentos (ultra)procesados. Nos faltan frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Incluí estos alimentos en tu compra semanal. Planificá tus comidas y cerciorate de que estén incluidos. Podés complementar tu alimentación con suplementos naturales.
  • Ejercitate regularmente: 30 minutos por día, nada más. Eso es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pueden ser actividades recreativas o desplazamientos (paseos a pie o en bici). No importa tanto la excusa como que te mantengas en movimiento. Con 30 minutos ya le estás haciendo un gran favor a tu cuerpo. El día tiene 24 horas… ¿acaso no podemos hacernos 30 minutos en nuestra rutina diaria?
  • Chau cigarrillo, chau alcohol: Esto no es nada nuevo. Ya sabemos que hacen mal a nuestra salud. Como todo hábito, la mejor manera de dejarlo a un lado es de manera progresiva y de un modo integral. No te pongas objetivos tajantes y exagerados. Poco a poco intentá disminuir el consumo y buscá la manera de suplirlos. Por ejemplo, podés pensar en qué momentos sentís la necesidad de consumirlo y cuáles podrían ser esas causas. 
  • Practicá meditación o yoga: Tanto la meditación como el yoga son técnicas de relajación. Son modos de ejercitar la concentración, la calma y la autoaceptación. Al focalizar la mente en la respiración y en nuestro cuerpo, nos permiten despejar la cabeza de otros pensamientos y sensaciones que a diario se nos acumulan generando. Si lo que buscamos es mejorar nuestro bienestar emocional, estas herramientas son las indicadas.
  • Dormí lo suficiente: El descanso regula y recupera nuestras energías, eso ya lo sabemos. Sin embargo, hoy en día dormir se ha vuelto una tarea compleja. El insomnio es un verdadero mal de la modernidad. Levantarte siempre al mismo horario y evitar las pantallas horas antes de acostarte son consejos fundamentales para conciliar el sueño.

Conclusión

Cambiá tus hábitos para cambiar tu vida. Y cambiá tu diálogo interno para cambiar tus hábitos.

No necesitás trabajar tanto. No tenés que alcanzar tal o cual éxito para ser feliz. No necesitás ser mejor de lo que sos para quererte y llevar una vida hermosa. Cuidá tu salud. Prestá atención a tus comidas, a tu actividad física, a tu descanso. Dale prioridad.

El 31 de diciembre a las 23:59, cuando sea momento de pedir los grandes deseos del próximo año, que la salud, tu salud, sea uno de ellos.

Aconsejamos consultar a profesionales de las diversas aéreas (médicos,

nutricionistas) antes de ingerir cualquier suplemento.

En Laboratorio Tabor solo utilizamos fuentes de organizaciones sin fines de lucro. Los artículos presentes en este blog son a modo de divulgación. Cada artículo publicado ha sido revisado por un experto.



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